El diario de sueños

Como he dicho anteriormente, si no te acuerdas de que has soñado, de nada te sirve haber sido consciente de ello.

Para eso sirve nuestro colega, el diario de sueños.

¿Qué tiene de especial? Pues que escribes tus sueños. Con detalle.

Personalmente recomendaría que fuera un diario nuevo, exclusivamente dedicado a escribir tus sueños. Esto puede aportarle cierto valor especial, cosa que a nivel de subconsciente nunca está nada mal. Tiene que ser EL diario de sueños.

 

REGLAS DE USO

  1. El diario se encontrará en las proximidad inmediata del lugar donde vayamos a dormir.
  2. Siempre contaremos con una herramienta para escribir visible y al alcance.
  3. Evitaremos levantarnos o movernos en exceso para escribir.
  4. Antes de escribir nada se repasará mentalmente el sueño.
  5. Si no se recuerda con claridad, se comenzará por la parte que tenga más clara y se rellenará como un puzzle hasta cuanto sea claro.
  6. No escribiremos algo que pueda ser un añadido por olvido o inseguridad.
  7. Se escribirán detalladamente. Lugar, sucesos, pensamientos. Conocido o desconocido.
  8. Se escribirán posibles causas de ese sueño.
  9. Se escribirá la calidad del sueño y las condiciones en las que se ha dormido y despertado.
  10. Antes de dormir se recomiendo leer sueños anteriores.

Es sencillo. Los tres primeros puntos tienen una causa sencilla: el recuerdo de los sueños es increíblemente volátil. Si te mueves, despiertas o empiezas a pensar en algo, es muy fácil que se olvide. Como un diente de león. Así pues, cuanto menos tengas que moverte, mejor.

Repasar mentalmente el sueño permite pasar de la “memoria onírica” a una memoria más tangible. Lo hace todo más vívido. Tampoco hace falta que sea una gran profundización. El objetivo es que al empezar a escribir no se te olvide el medio o el final. Si lo tienes claro nada más despertar, ni falta que hace que se repase. Si no se recuerda claramente, empezar por lo que se recuerda mejor permite normalmente construirlo por sí solo.

Tras esto, la idea es escribir con todo detalle lo que recuerdas. ¿Por qué? Porque tendrás más información tanto de lo que pasa por tu mente (el clima, el ambiente, la ropa… todo cuenta) y luego podrás identificar señales oníricas. Eso último lo explico en adelante.

Escribir sobre las condiciones del sueño, las previas y posteriores te permitirá hacerte una idea de cuándo sueñas más y mejor. Es útil, créeme.

Escribir las causes tiene el mismo motivo: permitirte tener una idea de qué vas a soñar para estar más alerta.

Finalmente, leer los sueños anteriores. ESTO es lo que permitirá que te acuerdes mejor de tus sueños cada vez. Los sueños, tras escribirlos, los acabarás olvidando en su mayoría. Volver a leerlos entrenará tu memoria onírica. Los sueños serán cada vez más claros y vívidos. Eso ayuda mucho. Por esto, el primer paso es importante para todos. Escribir, desde hoy en adelante y cada vez que sueñes algo tus sueños. Y, antes de dormir, echarle un ojo a alguno que te permita reactivar esa memoria. Funciona.

Así pues, mi recomendación:

Pillaos un cuaderno grande y nuevo. Compras un bolígrafo exclusivamente para esta función. Decoradlo incluso, si queréis. Habilitad una zona al lado de vuestra cama para tener el cuaderno. Si queréis un ejemplo:

 

ADVERTENCIAS

  1. La pereza te propondrá un pulso. Te despiertas en mitad de la noche, recuerdas el sueño perfectamente pero tiendes a darte la vuelta y volver a dormir. A la mañana no recuerdas tu sueño. Ocasión perdida.
  2. Un sueñazo de la ostia y no encuentras las luces o no quieres encenderlas. No escribes porque no ves. Mal. Escribe aunque sea a oscuras. Nadie dijo que tenías que escribir bien o recto en el cuaderno. El único problema será descifrar las letras luego.

 

Dulces sueños.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *