Técnica de Noviembre: percibir

Habiendo detectado mi punto débil, creo que lo que más necesito es aplicarme una tabla como si de un gimnasio se tratara. Poner el cerebro a tono para evitar “lesiones” -es una metáfora, claro.

Voy a practicar una serie de ejercicios sencillos cada día y, en caso de que me funcionara, lo escribiré para la posteridad. Necesito vincular la realidad a mis sentidos de forma consciente, y mejorar el sentido de la autopercepción. Así pues, Noviembre va a estar orientado a este tipo de técnicas. Estad atentos.

Dulces sueños.

Vuelta y aprendizaje

Ha pasado un mes y como dije, no dejaría pasar más de 30 días.

No, no he conseguido ningún sueño lúcido en este mes pero sí me he ido dando cuenta de cosas, alguna más curiosa que otra.

Traté de cambiar de metodología, emplear una ayuda externa para inducir los sueños lúcidos. Esta ayuda no es más que una aplicación de móvil, LucidDreamingApp, que se puede encontrar gratis en la Play Store y que es bastante completa.

¿La pega? No he llegado a salir del calibrado. Es decir, cada noche la gráfica que se supone que me indica mis tiempos de sueño y actividad era más y más ruidosa, menos precisa hasta el punto de no indicar nada. Si aprendéis a ajustar los sensores avisadme, porque lo que es en mi móvil o no va o no sé usarlo. No suelen gustarme este tipo de métodos, sin embargo. Depender de ayuda externa para poder darte cuenta de que sueñas me parece como que tiene poco mérito.

Sin embargo fue curioso. Todas las noches que he tratado de probar la aplicación y yo mismo me he dicho (sugestión) que despertaría durante cada uno de los ciclos para registrarlo en el móvil, han sido noches de continuos despertares, con sueños muy intensos en general y bastante vívidos. Sin embargo, cuando prescindía de la aplicación simplemente para dormir, apenas ha sucedido esto, duermo del tirón.

Si es posible causar este tipo de efectos mediante un par de sugestiones e intenciones, creo que es más plausible producir sueños lúcidos mediante intentos conscientes que tratar de darte cuenta de forma espontánea durante un sueño por extrapolar una costumbre.

Además, mi propia percepción es un obstáculo gordísimo. Creo que mi estructura mental no me ayuda en nada a obtener lucidez, si prácticamente voy absorto en la vigilia.

Necesito ejercicios de entrenamiento de consciencia y necesito que sean intensivos, así que voy a pasar a la práctica para ir contando los progresos.

Próximo post: técnica de Noviembre.

Dando ejemplo

No me gusta explicar cómo hacer cosas que no consigo dominar.

Considero que debo predicar con el ejemplo, así que mi próximo post tendrá lugar cuando vuelva a abrir los ojos dentro de un sueño. Hasta que vuelva a experimentar un sueño de gran lucidez. Será entonces cuando empezaré a profundizar en el tema.

Porque no debemos enseñar a hacer algo que no conocemos bien.

Por supuesto, no se pueden dejar las cosas abiertas indefinidamente. No pienso llegar a los 30 días sin postear.

Hasta entonces, permaneced atentos. Podríais estar soñando.

 

Los sentidos del onironauta

Hay diferentes formas de percibir. Unos sentimos más que vemos. Otros tomamos más de fuera, otros somos más de recurrir a lo que ya hay dentro.

El onironauta percibe de una forma especial. Un onironauta puede percibir más allá de lo que le dicen los sentidos.

Para los que no están acostumbrados es necesario un pequeño esfuerzo, comenzar poco a poco.

Consiste en observar que todo es reconstruido. Virtual.

Aíslate. Ve a algún lugar exterior y abierto. Solo.

La posición es indiferente, pero prima que estés cómodo y no te preocupe estorbar, tener que moverte o ser observado.

Ahora mira. Observa lo que te llega a los ojos. La enorme cantidad de información.  Y date cuenta de algo.

Ves por los ojos, las cosas parecen estar ahí fuera, ¿no?

No. No ves lo que hay fuera. Estás viendo una imagen en tu mente. Es una imagen impuesta por el sentido de la vista.

Ahora escucha. Sonidos por todos lados. Adelante, izquierda, atrás… ¿Y qué son los sonidos? ¿Cómo los identificas? Tu cerebro traduce lo que le llega, y simula un efecto. Pero no es la realidad. Lo que percibes suena en tu cabeza. Como una función obligada.

Observa en silencio las representaciones de la realidad. Entiende el significado.

Y despierta.

Medita

En el mundo occidental no hay mucha cabida a la introspección. Pero mucho menos al estar sin hacer nada.

Meditar, pues, consiste en concentrarse en simplemente estar. Esto refuerza una parte de nuestro cerebro que nos permite ser conscientes del momento y lugar presentes, el “aquí” y “ahora”.

Esta parte del cerebro es como un músculo. Normalmente está desentrenada, pero la meditación la desarrolla, la hace más fuerte.

¿Utilidad? Considero un indispensable tener una fuerte consciencia del momento presente. Mejora cómo recuerdas los sueños y amplía las probabilidades de que te des cuenta de que estás soñando llegado el momento.

Técnicas de meditación hay muchas, pero a mí me gusta la básica, que consigue el objetivo buscado: sentarte cómodamente, espalda recta, apoyarla en algo si tuvieras algún problema, poner una posición cómoda pero que requiera mantener la atención y centrarse en la respiración manteniendo la postura.

Durante un tiempo. Un minuto, cinco, diez. No suele ser fácil las primeras veces. Se te va la cabeza, te desconcentras, te dan ganas de moverte, de ver la hora… Pero tu objetivo debe ser centrarte en tu respiración. Cómo entra y sale el aire. El objetivo en sí mismo es ser consciente de ella, de que estás ahí y es lo que haces por voluntad propia.

Al principio recomiendo usar una alarma que marque el fin del tiempo. Permitirá controlar cómo sentimos su paso y también hasta qué punto cumplimos. Llegará un punto en que deje de hacer falta.

Esto quizá no sea imprescindible, pero lo considero altamente recomendable. Los que lo practiquéis, comprobaréis por qué.

Dulces sueños.

Los enemigos de la lucidez

Así como hay actos que mejoran la lucidez, también hay factores que la reducen. Démosles un repaso:

Alcohol
El enemigo número 1. No creo que haga falta dar muchas explicaciones.

“Fornicación, vino y mosto
quitan el juicio”.

Oseas 4:11

Rutina.

La rutina mata el espíritu. Y la autopercepción es lo más parecido al espíritu en mis creencias. No digo que no haya que hacer lo mismo todos los días, pero la manera de afrontarlo es importante. Evita que tu vida sea rutinaria o acabarás dejando que las cosas pasen. Y en los sueños, igual.

“La trampa de la rutina se desarma, mirando excepcionalmente lo no excepcional”.
Víctor Hugo

Emociones fuertes.

Las emociones son muy fuertes y nos conducen en los sueños. En sueños somos exclusivamente emocionales, se generan a través de lo que sentimos. Así pues, si no sabemos controlar las emociones tampoco podremos con los sueños.

 “Si dominamos nuestra mente, vendrá la felicidad”.
Dalai Lama

Indiferencia.
Mortal para la lucidez. Todo lo contrario que las emociones fuertes. Debemos despertar al niño que tenemos dentro para poder despertar en sueños.

“Los hechos no dejan de existir porque se les ignore.”
Aldous Uxley

 

Vivir en las nubes.
 Si se te va la cabeza normalmente cuando estás despierto, dormido será como estar en una jaula. No podrás despertar en sueños hasta que despiertes en la vigilia. 

“Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba”.
El Kybalión

 

 Pecados capitales.
No lo toméis a la ligera: ira, envidia, lujuria, gula, soberbia, pereza, codicia. Los 7 ponen tu mente en donde no debe estar, confunden. Cualquier pasión desenfrenada puede nublar el juicio en un sueño, pues no razonaremos correctamente en ciertas situaciones durante el mismo.

 “Uno no puede ver más allá de una elección que no entiende.”

El Oráculo

Introspección.
Cerrarte a ti mismo. Tener pensamientos y asuntos nunca expresados haces que les des vueltas y vueltas. Te encierras en tu mundo. Y a veces los muros no dejan que veas lo que hay fuera.

“Libera tu mente.”

Morfeo

Niveles de consciencia

Hay diferentes niveles en un sueño lúcido, sí. ¿De qué depende? Pues aún no lo sé, lo tengo bajo estudio.

Estos niveles de lucidez caracterizarán tu experiencia. No es algo muy cuantificable, pero sí se conoce la experiencia básica:

  • Lucidez nula.
  • Atisbos de lucidez.
  • Lucidez baja.
  • Lucidez media.
  • Consciencia.
  • Desbordamiento.

Y como hago siempre, ahora paso a explicarlos:

Lucidez nula: no hay mucho que explicar aquí, ¿no? Ni sospechas que estés soñando ni te preocupas. El sueño sigue tal cual.

Atisbos de lucidez: eres capaz de sospechar si estás soñando. Pero por una razón u otra lo descartas y sigues a lo tuyo. Es un buen primer síntoma.

Lucidez baja: durante un momento te das cuenta de que estás soñando. Lo notas. Pero es como si el propio sueño te absorbiera y lo pierdes.

Lucidez media: te das cuenta de que estás soñando y puedes moverte. Hablas con la gente, haces cosas, vuelas. No piensas muy claramente, pero sabes que tienes libertad.

Consciencia: te das cuenta de que estás soñando y eres consciente de tu posición como observador dentro del sueño. Te da total capacidad sobre el mismo y tienes control sobre tus pensamientos y actos. Incluso, total control sobre la forma del sueño.

Desbordamiento: la sensación es tal que, de la emoción o la intensidad de la sensación, te despiertas. Es un buen síntoma, y suele impulsar a la búsqueda de la misma sensación.

¿Conoces alguno de ellos?

Dulces sueños.

El diario de sueños

Como he dicho anteriormente, si no te acuerdas de que has soñado, de nada te sirve haber sido consciente de ello.

Para eso sirve nuestro colega, el diario de sueños.

¿Qué tiene de especial? Pues que escribes tus sueños. Con detalle.

Personalmente recomendaría que fuera un diario nuevo, exclusivamente dedicado a escribir tus sueños. Esto puede aportarle cierto valor especial, cosa que a nivel de subconsciente nunca está nada mal. Tiene que ser EL diario de sueños.

 

REGLAS DE USO

  1. El diario se encontrará en las proximidad inmediata del lugar donde vayamos a dormir.
  2. Siempre contaremos con una herramienta para escribir visible y al alcance.
  3. Evitaremos levantarnos o movernos en exceso para escribir.
  4. Antes de escribir nada se repasará mentalmente el sueño.
  5. Si no se recuerda con claridad, se comenzará por la parte que tenga más clara y se rellenará como un puzzle hasta cuanto sea claro.
  6. No escribiremos algo que pueda ser un añadido por olvido o inseguridad.
  7. Se escribirán detalladamente. Lugar, sucesos, pensamientos. Conocido o desconocido.
  8. Se escribirán posibles causas de ese sueño.
  9. Se escribirá la calidad del sueño y las condiciones en las que se ha dormido y despertado.
  10. Antes de dormir se recomiendo leer sueños anteriores.

Es sencillo. Los tres primeros puntos tienen una causa sencilla: el recuerdo de los sueños es increíblemente volátil. Si te mueves, despiertas o empiezas a pensar en algo, es muy fácil que se olvide. Como un diente de león. Así pues, cuanto menos tengas que moverte, mejor.

Repasar mentalmente el sueño permite pasar de la “memoria onírica” a una memoria más tangible. Lo hace todo más vívido. Tampoco hace falta que sea una gran profundización. El objetivo es que al empezar a escribir no se te olvide el medio o el final. Si lo tienes claro nada más despertar, ni falta que hace que se repase. Si no se recuerda claramente, empezar por lo que se recuerda mejor permite normalmente construirlo por sí solo.

Tras esto, la idea es escribir con todo detalle lo que recuerdas. ¿Por qué? Porque tendrás más información tanto de lo que pasa por tu mente (el clima, el ambiente, la ropa… todo cuenta) y luego podrás identificar señales oníricas. Eso último lo explico en adelante.

Escribir sobre las condiciones del sueño, las previas y posteriores te permitirá hacerte una idea de cuándo sueñas más y mejor. Es útil, créeme.

Escribir las causes tiene el mismo motivo: permitirte tener una idea de qué vas a soñar para estar más alerta.

Finalmente, leer los sueños anteriores. ESTO es lo que permitirá que te acuerdes mejor de tus sueños cada vez. Los sueños, tras escribirlos, los acabarás olvidando en su mayoría. Volver a leerlos entrenará tu memoria onírica. Los sueños serán cada vez más claros y vívidos. Eso ayuda mucho. Por esto, el primer paso es importante para todos. Escribir, desde hoy en adelante y cada vez que sueñes algo tus sueños. Y, antes de dormir, echarle un ojo a alguno que te permita reactivar esa memoria. Funciona.

Así pues, mi recomendación:

Pillaos un cuaderno grande y nuevo. Compras un bolígrafo exclusivamente para esta función. Decoradlo incluso, si queréis. Habilitad una zona al lado de vuestra cama para tener el cuaderno. Si queréis un ejemplo:

 

ADVERTENCIAS

  1. La pereza te propondrá un pulso. Te despiertas en mitad de la noche, recuerdas el sueño perfectamente pero tiendes a darte la vuelta y volver a dormir. A la mañana no recuerdas tu sueño. Ocasión perdida.
  2. Un sueñazo de la ostia y no encuentras las luces o no quieres encenderlas. No escribes porque no ves. Mal. Escribe aunque sea a oscuras. Nadie dijo que tenías que escribir bien o recto en el cuaderno. El único problema será descifrar las letras luego.

 

Dulces sueños.

La razón

Sueños lúcidos. Esa es la razón de este blog. Se llama Despierta porque la ñ en la barra de dirección como que no encaja. Despierta, en definitiva, mola.

Desde hace como 8 años este tema me ha fascinado. Recuerdo mi primer sueño lúcido, fue bastante intenso y breve. Estaba en un supermercado, con las típicas compras de aquel entonces. Entonces de repente, sin razón alguna, todo pareció cobrar un tinte de realidad increíble, y me di cuenta de que estaba en ese mismo momento dentro de mi propio sueño.  Me emocioné, muchísimo. No podría explicarlo. Pero fue tal la emoción que me despierté de golpe.

No sabéis la rabia que me dio despertarme. Si lo habéis experimentado ya me callo.

Tardé un tiempo en saber que el nombre que reciben estos sucesos es el de sueño lúcido. Pero captaron mi interés como no lo ha captado nada nunca.

No sabría deciros qué es más especial, si el hecho de poder navegar por imágenes creadas por ti mismo o esa sensación de… “realidad”. Una jodida sensación ilógica e incategorizable que no se puede describir y que se va si intentas identificarla. Una alerta relajada. Como si toda la información la recibieras aumentada. Como si supieras de repente cómo funciona todo, sin saberlo. Una iluminación que diría un religioso, vamos.

Leí bastante, y me sorprendió lo poco que se puede encontrar acerca de este asunto. Normalmente se encuentran copy-pastes de lo mismo, y odio los copy-pastes. Se me daban mal las manualidades. así que he decidido dedicarme a profundizar yo mismo.

En la actualidad tengo claras unas pocas cosas respecto a este tema:

  • Hay gente con mayor facilidad para ser consciente en sueños. Hay quien los tiene a menudo y quien no los ha experimentado nunca. Hay incluso quien no recuerda lo que sueña.
  • Es una técnica, lo que significa que se puede aprender a provocar. ¿Cómo? De muchísimas formas, algunas más efectivas que otras.
  • No somos conscientes en nuestro sueño porque es todo emocional. De alguna forma, no nos damos cuenta de dónde estamos. Sólo nos dejamos llevar.
  • En un sueño puedes hacer lo que te de la gana, si te entra en la cabeza.

Veréis, en su momento experimenté bastante varias técnicas. Incluso conseguí aumentar la  tasa de sueños lúcidos durante un corto periodo de tiempo. Pero lo dejé, y ahora estoy a cero.

Con este blog pretendo retomarlo. Escribir mi experiencia, encontrar la mejor forma de provocarlos y comprobar hasta qué punto se puede interiorizar dentro de un sueño. Tengo mucho que escribir. Pero vayamos paso por paso. El itinerario que tengo pensado es este:

  1. Recordar los sueños.
  2. Identificar los símbolos oníricos.
  3. Identificar el sueño durante su ocurrencia.
  4. Explorar el sueño.
  5. Explorar la mente.

Y ya me meteré a ellos conforme toquen.

De momento, preparo mi libreta de sueños y me voy a dormir. De esto me toca hablar en primer lugar.

Si tenéis ideas, si os interesa, os aseguro que le prestaré especial atención.

Dulces sueños.